martes, 12 de febrero de 2013

Curación de contenidos: ¿Por qué comparto informaciones y contenidos?.


Curación de contenidos: ¿Por qué comparto informaciones y contenidos?.
  de Pensamiento Imaginactivo 


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¿Por qué comparto informaciones y contenidos?.
Por Lorenzo García Aretio.  
Contextos universitarios mediados. 

Confieso que si hago esto es porque pienso que hay gente detrás que puede interesarles, y si son más, mejor. Desde mi punto de vista, poco objeto tendría realizar un esfuerzo intelectual y de tiempo para que sólo pudiera servir a mi propia satisfacción de dejar algo en la red.

Hacia el año 2000, cuando me hice cargo de la dirección de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia (CUED), me planteé la duda sobre cómo podría cumplir uno de los objetivos que figuraban en el convenio de creación de la misma, el de la proyección, difusión, divulgación de conocimientos y experiencias, teniendo como foco destinatario principal el espacio geográfico de América Latina. ¿Cómo hacerlo para empezar, cuando el único recurso de la Cátedra en aquel entonces era yo mismo?

Desde que Internet fue penetrando en las universidades españolas, mediados de los 90, mi interés por la educación a distancia que se inició a principios de los 80 del pasado siglo, pudo incrementarse. Progresivamente fui organizando con ayuda de los navegadores de Internet y de otras herramientas aquellas incipientes fuentes documentales en formato electrónico sobre esta modalidad educativa.

No sabía (ni sé) programar en html, ni nunca fue mi propósito aprenderlo. Uno de mis hijos me decía que manejando con la soltura que yo lo hacía aplicaciones como WordPowerPoint, bases de datos, hojas de cálculo…, y otras muchas de las de entonces, no debería tener ningún problema para utilizar el FrontPage, programa de Microsoft Office que permitía editar en html, sin necesidad de conocer ese lenguaje informático. Pues dicho y hecho.

En ese año 2000 me puse manos a la obra sin ningún tipo de ayuda inicial. Diseñé una sencilla Web (la de la CUED de entonces) con el fin de poder organizar en ella, con un cierto sentido y alguna taxonomía, todos aquellos recursos, documentos y material que había ido recopilando como “Favoritos”, “Marcadores” o en estructuras y ficheros aparte, durante los años en que había estado manejando Internet (prácticamente desde su inicio en las universidades).

Así, sentí que estaba compartiendo mis fuentes, las que previamente había buscado, filtrado y organizado. Realmente, ya en aquella época mi comportamiento era muy similar a lo que hoy se califica, cómo no en inglés, como “content curator”.

Un ilustre colega que conoció ese sencillo sitio Web de la CUED, se acercó a mí para “aconsejarme”, -¿cómo se me había ocurrido poner tan valiosa información al alcance de todos? Si esas eran buena parte de mis fuentes, pues eso, eran mías. Si las compartía, otros llegarían a “poder saber” lo mismo que yo- ¿?

Ya entonces me empezó a preocupar la actitud de algunos colegas, docentes e investigadores de la Universidad. Pude comprobar que algunos no eran amigos de compartir nada, ni sus conocimientos, ni sus fuentes, ni cualquier otra información que pudiera reforzar su posesión del saber. Estaban convencidos de que así salvaguardaban su prestigio y saber superior.

Otros colegas, sin embargo, quizás eran selectivos y compartían sólo ciertos conocimientos propios, fuentes y documentos ajenos de manera muy filtrada e interesada y, por fin, otros no tenían nada suyo (quizás sólo sus propias creaciones que también distribuían en su momento) y compartían todas sus  fuentes, documentos, trabajos…, que otros habían creado y que habían llegado a ellos por búsqueda propia o porque sus autores o terceros se los habían hecho llegar.

Hoy Internet es un fenómeno más propicio para poner en común todo el saber. Para no esconder nada, para compartir lo que yo he creado, pero también lo que dicen y escriben quienes saben, a los que yo tuve acceso antes que otros, bien por mi posición, bien por mi supuesta pericia en estas cosas.

Entiendo que cuando la superabundancia de contenidos inunda la red, no sólo es necesario seguir produciendo sino que se precisa que algunos pongan algo de orden en todo lo que se produce. En un inmenso mar de contenidos alguien tiene que ayudar a pescar los peces que se desean y no otros, y si pueden ser de buena calidad y sabor, mejor.

Y, atención, no me estoy refriendo a compartir o informar sólo de aquellas obras de enjundia académica, de aquellos trabajos o informes fruto de rigurosas investigaciones que, faltaría más, también. Me estoy refiriendo a compartir, además, esas otras aportaciones, reflexiones, propuestas, análisis, narrativa de experiencias, herramientas, sugerencias, noticias, etc., que sin el aval de la investigación sostenida en parámetros académicos rigurosos, sí que suponen enriquecimiento del panorama y escenario sobre el tema o cuestión tratados.

O es que, por ejemplo, todos los blogs, al no ser mayoritariamente escritos desde la investigación dura, ¿no sirven?, la mayoría, efectivamente, no, ¿o es que, en el campo que nos ocupa no son cantidad de docentes los que se aprovechan de tantos interesantes blogs, de tantas aportaciones de valor que nos enriquecen a otros, de tantas experiencias docentes valiosas que si no quedasen escritas en algún sitio, se perderían?, ¿o es que no es bien cierto que de estas experiencias, de estas prácticas ha de beber posteriormente la buena investigación aplicada?

Y si yo les cuento a ustedes dónde encontré un artículo o información de interés que sin ser investigación de enjundia, sí que les ofrece experiencias, sugerencias, directrices, opiniones, propuestas, debate, etc., que pueden mejorar nuestra práctica diaria, ¿no es eso un compartir positivo?. Y qué decir de las informaciones o noticias que genera este mundo y que, cierto que aunque no sean investigaciones, sí que deberían ser informaciones contrastadas.

¿No es bueno que quien haya tenido conocimiento de esa información la transfiera cuanto antes a la comunidad para que de eso puedan saber lo mismo que el primer informado y a la vez la inteligencia colectiva se pueda reforzar?,

¿o es que no estamos convencidos de que las opiniones de muchos sobre un determinado tema son las que generan crecimiento o novedad en el conocimiento?, ¿o es que las múltiples conexiones a través de redes, blogs, imágenes, vídeos, etc., que puedan versar sobre un determinado tema no ensanchan el escenario de ese tema?, ¿o es que repetir y difundir en tu propio círculo documentos o informaciones que te llegaron por otra vía no facilitan el aprendizaje de muchos?, ¿o es que…?

En fin, comencé a compartir en Internet lo mío y lo que me interesaba de los demás a finales de los años 90 y en estos meses he tomado impulso porque pienso y estoy cada vez más convencido de que el conocimiento no se puede esconder y menos en y desde la Universidad. Si para algo es la Universidad es para eso, para generar, organizar, sistematizar, difundir y compartir el saber.

Cierto que cuando se comparte mucho existe el riesgo de que se cuelen contenidos de dudosa calidad. Pero pienso que más vale pasarse que esconder. Los destinatarios de estas propuestas, los destinatarios de lo que yo comparto, suelen tener, o así lo presumo, un cierto nivel como para discernir, “reseleccionar” o volver a filtrar en una segunda instancia.

Es mucho y bueno lo que existe en Internet como para que aquello provechoso que por el azar o por mi disposición en estos temas encontré, me lo guarde, porque es tan bueno que si lo comparto los demás van a saber de esto lo mismo que yo y así ya no seré el único que tenga esas ocurrencias tan “originales y deslumbrantes”, ¡qué disparate!

Si quisiésemos proteger nuestros conocimientos, nuestro saber, nuestras fuentes, no compartiríamos. Así, ilusamente, podríamos pensar que no debemos regalar lo que tanto nos costó. Que otros trabajen lo que nosotros para saber, para poseer tanta documentación, tantas fuentes, tanta información a la que sólo nosotros tengamos acceso. ¡Ay!, Internet, cuánta “traición” viene haciendo a los que gustaban de guardar sólo para ellos.

El que quiere proteger sus conocimientos y fuentes, en realidad desea esconder sus trucos, artimañas y habilidades, en fin, con el objeto de que otros no le puedan sobrepasar. Lo malo es que éstos que esconden o tratan de esconder, suelen quedarse obsoletos porque guardan y guardan sin darse cuenta de que mucho de lo que guardaron ya no sirve.

Digo yo que si son más los que saben de la cosa que yo sé, mejor para todos, mejor para la sociedad, mejor para mí que a la vez me podré enriquecer con los que me sobrepasaron.

Cierto que a quienes estamos en la red de manera más o menos transparente no nos es posible llegar a más. Es decir, no podemos ejercer (al menos yo no) de consultoría permanente a nivel individual o grupal porque bastante tiempo exigen los alumnos propios, los de grado, los de máster, los de doctorado, etc. Bastante tiempo me ocupan los compromisos adquiridos, más tiempo las dedicaciones a la investigación o a la gestión universitaria, etc., como para esa especie de consultoría individualizada que piden algunos.

Por eso, aprovecho ahora las redes sociales, las herramientas 2.0. Antes nos teníamos que limitar al sitio web, a los boletines semanales y a la lista de distribución, herramientas que vengo usando desde hace 12 años en la CUED y que no las he desechado, más bien al contrario, las he reforzado porque a muchos aún les son útiles.

Así, mi forma de compartir, más allá de tratar de poner online todas las publicaciones que los derechos editoriales permitan (libros o artículos), es la de utilizar los blogs, las redes (facebook y twitter fundamentalmente), los diarios de edición automática, los agregadores de contenidos, etc. Con ello, más allá de que no pueda realizar atenciones individualizadas o grupales, me doy por satisfecho.

Es una opción. Otra sería facilitar cada día dos o tres sugerencias y comentarlas brevemente. Opté por la primera y ahí existirán contenidos e informaciones con las que estoy de acuerdo y otras que no comparto, pero tampoco éstas me las quiero guardar, otros pueden estar de acuerdo con ellas.

Desde mi perspectiva, me conformo con seguir facilitando a otros lo que yo entiendo que puede ser útil en el campo donde me muevo, me conformo con seleccionar, agregar, agrupar, filtrar, organizar, “curar” contenidos, informaciones, noticias, investigaciones, publicaciones, etc., que tengan que ver con la Educación a Distancia o con las tecnologías que pueden ser útiles a estos procesos.

En la actualidad la base del crecimiento del saber no ha de estar sólo en la producción que lógicamente es fundamental, sino en que alguien se encargue de seleccionar, filtrar, agregar, ordenar esas producciones. En fin, si no comparto me siento menos vivo. Así, entre otras cosas, nació hace poco nuestra redCUED. Les invito a venir a ella.

En todo caso, siempre me quedará la duda de si todo este esfuerzo merece la pena. Yo creo que sí, por eso lo hago, pero no sé si estoy en lo cierto.

Bueno, es lógico, comparto con quienes se dejan. A quienes no les interese la información que cada día les dejo, muy fácil, cambien de canal, no me sigan, no me lean, no hay problema. A quienes pueda interesarles, realimenten con sus opiniones, aquí o por otras vías o, al menos, continúen acompañándome. Les estaré agradecidos porque entiendo menos a quienes escriben o difunden fuentes e informaciones y dicen que no les importa que lo que escriben lo lea alguien, nadie, pocos o muchos.

Yo, les confieso que si hago esto es porque pienso que hay gente detrás que puede interesarles, y si son más, mejor. Desde mi punto de vista, poco objeto tendría realizar un esfuerzo intelectual y de tiempo para que sólo pudiera servir a mi propia satisfacción de dejar algo en la red.

Ah! y disculpas por aquellos aportes que no cuenten con todo el rigor académico que pudiera suponerse, por aquellas posibles reiteraciones o repeticiones de enlaces realizadas con la prisa de que les llegue pronto, aunque la lectura más reposada pueda hacerse en otro momento. Por eso, algunos de éstos se me pueden escapar, aunque como dije antes, prefiero pasarme a no llegar. Ustedes son sabios y sabrán discriminar.

Posted on 16/07/2012 by Lorenzo García Aretio


Lorenzo García Aretio
Catedrático de Universidad. Titular de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia (CUED) de la UNED de España.

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sábado, 9 de febrero de 2013

Más sobre uso y empleo de tics.


“El cambio de paradigma educativo no depende de las TIC sino de los docentes”


Algunos relatos sobre experiencias de integración de las TIC en el aula denotan ideas instrumentales en el uso de la computadora en el aula, un power point , un mapa conceptual no son una innovación pedagógica a partir del uso de la netbook en la clase, pero por algo se empieza.
En este sentido Jordi Adell hace referencia a un camino a recorrer desde la incorporación de la tecnología en el aula y para que esta tenga un impacto esperado. Se necesitan de 3 a 5 años para que esto acontezca y necesitamos en el medio de esto un dispositivo de capacitación muy intenso para ayudar a los profes.
En el actual contexto de cambio por la incorporación de herramientas tecnológicas que antes no teníamos, el modelo TPACK  (fig. Nº1) ofrece un modelo para planificar actividades didácticas utilizando tecnología.



Es el trabajo de una autora llamada Judith Harris (2009), quien sostiene que la planificación de actividades mediadas por tecnologías muchas veces es “Tecnocéntrica”. El docente descubre una herramienta y luego propone que podría hacer con ella y sus alumnos, y se inventa una actividad didáctica que gira entorno a esta herramienta.
La aplicación didáctica no debería centrarse en la herramienta, debería centrarse en el alumno y en el curriculum que en nuestro caso es prescriptivo en los niveles Inicial, Primaria y Secundaria. Luego buscar las herramientas más adecuadas que se adapten a resolver necesidades propias de la propuesta, como postula Ana Vacca en su trabajo , donde postula que las tecnologías digitales en sí no constituyen una revolución metodológica, sino que presentan posibilidades y potencialidades. (Vacca, Ana 2010).
Bruno Vitale (1988) citado por Ana Vacca, investigador del Centro de Epistemología Genética de la Universidad de Ginebra, nos hace tomar conciencia de que los docentes no debemos plegarnos pasivamente al  “imperativo tecnológico” dominante y destaca que si no se estudian las raíces sociales y cognitivas de los problemas educativos, la computadora sólo servirá para ocultarlos durante un cierto tiempo.

En un estudio realizado por Ana Vacca y Col, se diferenciaron cuatro creencias por parte de los docentes sobre el aprendizaje mediado por TIC:

  1. Enseñanza tradicional vs. computadores. Donde se postula que la enseñanza tradicional no usa TIC.
  2. Los computadores enriquecen el proceso de enseñanza por su sola incorporación. Es la posición de la estrategia de agregación.
  3. El tipo de enseñanza depende del modelo educativo seguido por el profesor y de la mirada epistemológica y no del computador. En general no explicitan  cuál sería la manera de “formar parte” o “integrar” o “potenciar” ese modelo y  la gran mayoría no conecta al computador con el modelo “tradicional”, como si  se empleara solamente según un modelo “actual”.
  4. El tipo de enseñanza depende del modelo educativo y de la mirada epistemológica, donde en aquellos docentes que tienen una mirada “constructivista” , centrada en el alumno, el computador cumple un rol y en la mirada tradicional, centrada en el profesor, el computador cumple otro rol.

¿Cuál de estos modelos son los que los docentes llevan adelante en sus clases al incorporar las TIC en el aula?

Es interesante pensar en estas ideas previas sobre las creencias de aplicar la tecnología en el aula, todas ellas tienen implícita una mirada epistemológica subyacente .
Judith Harris propone así su modelo TPACK , contextualizado en un contexto situado, para un grupo específico y para una realidad concreta de un tipo de aula, por ello cada modelo no sería técnicamente replicable, sino debería ser pensado en esta condición situada que determina cada contexto áulico.

La mirada bancarizada de la educación no es propia de la tecnología, como lo clasifica Ana Vacca, el tipo de enseñanza depende del modelo educativo y de la mirada epistemológica , donde aquellos docentes que tienen una mirada “constructivista” , centrada en el alumno, el computador cumple un rol y en la mirada tradicional, centrada en el profesor, el computador cumple otro rol. Esto también fue postulado por Larry Cuban (2012) en varias oportunidades.

La educación bancarizada, definida por Paulo Freire en cuya práctica no se concilian educador y educandos, rechaza el compañerismo propio de la educación centrada en los alumnos, visión no bancarizada de la educación, donde saber con los educandos en tanto estos supieran con el docente , sería su tarea (Freire, Paulo . 1970). Las TIC permiten integrar no sólo a los compañeros y crear juntos, sino ubicar y contextualizar a los hombres con el mundo, facilitando la conciencia activa de él. La educación problematizadora, respondiendo a la esencia del ser de la conciencia, no puede ser un acto de depositar , de narrar, de transferir o de transmitir conocimientos y valores a los educandos, meros pacientes, como lo hace la educación bancaria, sino ser un acto cognoscente (Freire Paulo, 1970).
Las TIC nos proponen algunas posibilidades, pero estas están determinadas por la posición epistemológica que asume el docente. Luego la potenciación de pensar la tecnología y proponer un proyecto educativo que incluya la tecnología como un medio más, es una tarea compleja, que supone una reflexión crítica sobre tres aspectos, fundamentalmente: un análisis diagnóstico de la situación educativa vigente, los problemas, las necesidades, las mejoras necesarias Ana Vacca (fig. Nº2).



Asimismo, analizar los aportes de la tecnología, en aquellas funciones que le son específicas y definir el entorno de aprendizaje, “corazón del proyecto”,  lo cual supone elaborar la trama de las relaciones mutuas de los estudiantes, docentes y  la  tecnología, todo de acuerdo con determinadas líneas didácticas. (Ana Vacca) , teniendo presente  cómo enseñar con tecnología y el conocimiento tecnológico-pedagógico-disciplinar propio de cada disciplina (Modelo TPACK, Judith Harris, op. cit.).
Según Ana Vacca lo más importante es promover habilidades cognitivas de estilo estratégico y no meramente factuales (conocimiento de hechos, conceptos, terminología) o procedimentales (técnicas, métodos o pasos a seguir para realizar un proceso, por ejemplo medir la masa de un cuerpo en una balanza).   Las “estratégicas” son las que también son llamadas “de orden superior”, como análisis, síntesis, toma de decisiones en base a discusión de alternativas, generalizaciones, resolución de problemas, entre otras. Estas se desprenden directamente de la problematización.
Otra línea importante para  orientar  el planteo del problema  educativo, consiste en profundizar en las concepciones previas de los alumnos, sobre todo las creencias persistentes y resistentes a la enseñanza académica. Esta orientación nos llevará a la línea didáctica del “cambio conceptual”
Donde la experiencia dice que los mejores  proyectos educativos con uso de las TIC, resultan cuando el problema educativo al que se intenta dar respuesta con ellos, está muy bien acotado, profundizado y   definido.

La tecnología sería un socio intelectual más, que contribuya a brindar el espacio para que los roles de alumno y docente puedan cumplirse y el contenido pueda construirse colaborativamente, pero desde ya, dejando claro que no se aprenderádel computador sino con él. Donde “El cambio de paradigma educativo no depende de las TIC sino de los docentes”.

Ezequiel Layana