jueves, 14 de marzo de 2013.
3 razones para amar la educación (con la que está cayendo)
¿Por qué decidí dedicarme a esto de la educación?
Me he
hecho tantas veces esta pregunta que no soy capaz de recordar todas las
respuestas que le he dado.
Lo que
tengo claro es que no lo hice en busca de éxito social ni profesional; salvo
honrosas excepciones esto de la educación solo da para sobrevivir y de prestigio social proporciona más bien
poco. Tampoco fue por seguir una moda, en mi época, si hubiera
querido estudiar lo que era más “chic” hubiera estudiado psicología, y si
hubiera querido ganar dinero hubiera estudiado ingeniería (o me hubiera
dedicado al mundo del ladrillo que por aquel entonces estaba muy bien pagado).
Fue una decisión vocacional (por suerte el ministro de Educación del gobierno
de España, el Sr. Wert, todavía no había dicho que no hay que estudiar lo que a
uno le gusta, sino lo que le conviene).
Aunque reconozco que la
dureza de la enseñanza y la ingratitud de trabajar en el ámbito de la educación
con todas las restricciones, recortes, vaivenes legislativos... me han hecho
tener alguna duda puntual, nunca, jamás, he pensado que me hubiera equivocado
al tomar la decisión de dedicarme al noble arte de enseñar y aprender.
Mi amor
por la pedagogía se sustenta en 3 razones:
1. Creo
firmemente que la educación es un arma de construcción masiva, que es la mejor
manera de hacer un mundo mejor. Sufro de optimismo educativo.
2.
La educación, a pesar de que muchos intenten impedirlo, es un ascensor
social. Sirve para compensar los desequilibrios sociales.
3.
Para finalizar, la razón más poderosa para seguir amando la educación
en estos tiempos de crisis es ver (provocar) la sonrisa de un niño
cuando disfruta aprendiendo y ver cómo cuando crece y te encuentras con
él al cabo de los años, tu trabajo ha merecido la pena. ¿Hay mayor
satisfacción?
Dicen
que "el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Me da
fuerzas pensar que el trabajo de un educador (maestro, profesor,
pedagogo, orientador...) puede cambiar el mundo. De hecho estoy
convencido de que ya lo ha hecho en muchas ocasiones: dicen que hay
genios que fracasan en la escuela, pero seguro que encontraron a
alguien que, aunque fuera al margen de la institución, les animó a hacer
las cosas a su manera y dar con algo innovador, que ha hecho
nuestra vida un poco mejor.
3 comentarios:

Tu blog es una razón para seguir amando la educación. Por eso te he "concedido" el Liebster Blog Award, un premio simbólico a los blogs que más me gustan: http://queduquequeducuando.blogspot.com.es/2013/03/este-blog-cumple-un-ano-liebster-blog.htmlResponder
Me siento totalmente identificada con lo que expones, yo también he sido profesora por vocación y he hecho que la educación sea mi sistema de vida y de ello me siento orgullosa, a pesar de todas las influencias negativas que está recibiendo. Gracias Salvador por compartir esta idea profunda de tus sentimientos.Responder


Rosa Rodríguez Gascons, pedagoga